Amy Goodman y Denis Moynihan La violencia policial es un problema persistente en Estados Unidos, que afecta de manera desproporcionada a las personas de color, especialmente a los hombres negros. Según la organización sin fines de lucro Mapping Police Violence, solamente en 2025 —y solo hasta el 24 de abril— se han producido 401 muertes a manos de la policía en 45 estados de Estados Unidos y en el Distrito de Columbia y más del 20% de estas víctimas son negras, una tasa sumamente desproporcionada respecto a la representación de la comunidad negra en la población total del país.
El presidente Trump abogó abiertamente por la brutalidad policial durante su campaña electoral de 2024. En un mitin que celebró en el estado de Pensilvania, en el que condenó los hurtos en tiendas, el actual mandatario estadounidense dijo: "Si hubiera un día realmente violento [...], una hora [de tratos] duros, realmente duros, se correría la voz y [la delincuencia] terminaría de inmediato".
Según informa el medio ProPublica, se espera que el Departamento de Justicia del gobierno de Trump suspenda los decretos de consentimiento o las órdenes judiciales que disponen supervisar diversos departamentos de policía con antecedentes problemáticos en todo el país, entre ellos, los de las ciudades de Mineápolis, Louisville y Memphis. Esto vuelve aún más crucial el trabajo de las organizaciones de base para exigir que la policía rinda cuentas por las conductas ilegales y el uso excesivo de la fuerza.
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