Del pensamiento a la acción: la lucha contra la contaminación por plásticos

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Columna de Amy Goodman
Publicado 9/8/2025
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Amy Goodman y Denis Moynihan

En la Place des Nations, una plaza ubicada frente a la sede europea de las Naciones Unidas en la ciudad suiza de Ginebra, se ha instalado a principios de agosto una réplica de “El Pensador”, la famosa obra del escultor francés Auguste Rodin. Al igual que en la versión original de la escultura, la figura sentada apoya la barbilla sobre la mano, pero, en esta reproducción, la mano sujeta además varias botellas de plástico vacías. Un bebé reposa en el otro brazo del Pensador y apoya la cabeza sobre su mano izquierda. El Pensador mira hacia abajo, más allá del bebé, hacia un montón de desechos plásticos que rodea la estatua. La instalación de la estatua coincide con una cumbre de diez días que se lleva a cabo en la sede de la ONU, donde los negociadores esperan alcanzar un Tratado Mundial contra la Contaminación por Plásticos, un ambicioso intento por revertir la abrumadora cantidad de residuos plásticos que contaminan el medioambiente y perjudican la salud humana de múltiples formas. La réplica es una obra del artista canadiense Benjamin Von Wong, quien tituló a su escultura “La carga del pensador”.

Von Wong habló con la agencia de noticias France-Presse mientras sumaba más plásticos a la pila de desechos: “Durante los próximos diez días, iremos agregando gradualmente más y más plásticos a esta instalación artística, para ilustrar el creciente costo que se está transmitiendo a las futuras generaciones si no tomamos medidas urgentes de inmediato. Si queremos proteger la salud, tenemos que pensar en las sustancias químicas tóxicas que está recibiendo nuestro medioambiente. Tenemos que pensar cómo limitar la producción de plástico. Tenemos que pensar en un tratado sólido y ambicioso sobre los plásticos”.

Estaba previsto que el Tratado Mundial sobre los Plásticos se completara en 2024, en el marco de una cumbre que tuvo lugar en la ciudad de Busan, Corea del Sur. Sin embargo, las negociaciones se estancaron debido a los desacuerdos entre dos bloques principales de países: por un lado, aquellos que buscan imponer controles sobre los plásticos y las sustancias químicas nocivas; por el otro, países cuya economía depende en gran medida de la producción de combustibles fósiles, como Arabia Saudí, Irán y Rusia. Desde entonces, sucedió que Donald Trump comenzó su segundo mandato como presidente de Estados Unidos, por supuesto, reafirmando su promesa de campaña de “perforar, perforar y perforar” en busca de petróleo y gas. Los funcionarios que designó, como el secretario de Energía Chris Wright —ex director ejecutivo de una empresa de fracking—, están revocando programas ambientales, desacreditando la investigación científica sobre el clima y colocando a negacionistas del cambio climático en puestos políticos claves.

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© 2021 Amy Goodman
Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
Traducción al español de la columna original en inglés. Edición: Democracy Now! en español.
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