Amy Goodman y Denis Moynihan “Nunca dejes que tus estudios se interpongan en tu formación” dice una frase atribuida a Mark Twain o a un contemporáneo suyo, el escritor canadiense Grant Allen. Desde hace unos dos años, esta idea se ha estado manifestando en diversos campus universitarios de Estados Unidos, donde los estudiantes han realizado protestas en solidaridad con el pueblo palestino y han sido objeto de acciones represivas, a menudo violentas, por parte de autoridades universitarias, fuerzas policiales y contramanifestantes.
Un ejemplo notorio de la represión de la disidencia ocurrió en la Universidad de la Mancomunidad de Virginia, una universidad pública de investigación ubicada en la ciudad de Richmond, estado de Virginia. El lunes 29 de abril de 2024, decenas de estudiantes se congregaron frente al edificio de la biblioteca Cabell para protestar por el apoyo de Estados Unidos al ataque de Israel contra Gaza.
Sereen Haddad, una estudiante palestino-estadounidense, fue una de las organizadoras de la protesta. El padre de Sereen, el doctor Tariq Haddad, es un cardiólogo de Virginia que se crio en Gaza. Dos meses antes de la protesta co-organizada por su hija, el Dr. Haddad había sido invitado a una mesa redonda con el entonces secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken. Durante una entrevista que mantuvo en aquel entonces con Democracy Now!, en la que más de una vez tuvo un nudo en la garganta, Tariq Haddad explicó a Democracy Now! por qué se negó a asistir al evento:
“Es necesario un poco de contexto para entender por qué rechacé esta invitación. Tengo cientos de familiares en Gaza, tanto por parte de padre como de madre, repartidos entre Jan Yunis y la ciudad de Gaza. Hasta el momento, unos cien miembros de mi familia han perdido la vida [en los ataques israelíes], entre los que hay médicos, farmacéuticos, abogados, ingenieros, decenas y decenas de niños y niñas, y varios bebés. No puedo relatar todas sus historias, pero quisiera compartir algunas con la audiencia. El 25 de octubre [de 2023], diez miembros de mi familia, tres generaciones de un lado de mi familia, murieron [en un bombardeo israelí]. Mi primo Jamal El-Farra; su hijo médico, el doctor Tawfiq El-Farra; su esposa, que estaba embarazada; dos de sus hermosas hijas, Reem y Hala; el hermano de Jamal, Esam; su esposa Semad; y sus hijas, Rusul, Tuqa y Nadian. Todos ellos, varias generaciones, murieron [ese día] en un bombardeo israelí”.
Más...