| La presión social, las protestas, los posicionamientos políticos que uno a uno han ido agrandando el debate, y el discurso también el rey, y de actores y cantantes, y el ejemplo de otros países, y las medidas del Gobierno, y la valentía de miles, todo eso junto ha conseguido algunas cosas, entre otras abrir por fin una crisis en la derecha española sobre Israel. Es pequeña, sí, es una grieta, pero se ve desde lejos. Dos barones, dos presidentes autonómicos del PP, han pulsado el botón de mira-hasta-aquí y se han bajado en marcha del tren hacia el absurdo que lidera Isabel Díaz Ayuso para defender a Israel. Juanma Moreno Bonilla (Andalucía) y Alfonso Rueda (Galicia) calificaron lo de Gaza como un "genocidio". A regañadientes, y creo yo que en el caso de Rueda hasta sin querer, pero lo hicieron, pronunciaron una palabra que en España se ha convertido en el test del algodón que te coloca en un lado de la Historia, como cuando se exige la palabra "condeno" después de un atentado y si no la dices no se quedan tranquilos. "Usted quiere que reconozca el genocidio, yo se lo reconozco", ha contestado Moreno Bonilla en el parlamento. Que se le haya venido de pronto el verbo "reconocer" también creo que tiene su miga. Con un pie a cada lado de la grieta, un tal Alberto Núñez Feijóo, completamente desautorizado ya por unos y por otros en este tema. Porque el tren de Ayuso no para. Justo en este momento, se ha reunido con la encargada de negocios de la Embajada de Israel (todo sonrisas) y sus amigos del lobby proisraelí que van denunciando a manifestantes de La Vuelta han atacado, con la ayuda de voces célebres de la ultraderecha, nada menos que a Felipe VI por su discurso en la ONU: "El rey ya no es amigo de los judíos". - De nuevo, por aterrizar de lo que estamos hablando realmente: un equipo de investigadores documenta por primera vez con detalle el patrón y la gravedad de las heridas infligidas a la población civil por el ejército israelí. Se basa en el testimonio de 78 médicos y enfermeras internacionales que estuvieron el año pasado en Gaza. Los datos "muestran un escenario inédito".
El empuje social también mueve lentamente otras placas tectónicas que parecían blindadas. La UEFA va a reunirse ya, la semana que viene, para decidir si expulsa a Israel de todas las competiciones del fútbol europeo (en las que hasta ahora ha jugado, todo sea dicho, por una larga historia de complicidades políticas y económicas). Yo no convocaría una reunión urgente si fuera para tomar una decisión polémica como la de mantener a Israel, así que ojo porque puede ser el primer paso de muchos para evitar otro caso Israel-Premier Tech. Después de la UEFA vendría quizá la FIFA, y el Mundial de Fútbol que tanto preocupa a alguna gente. Y el resto de deportes. Y lo mismo con Eurovisión, que ha adelantado su reunión tras la petición de España y varios países de que expulse a Isarel del festival (en el que hasta ahora ha participado, todo sea dicho, por una larga historia de complicidades políticas y económicas). Hasta Microsoft está sintiendo la presión y ha bloqueado a Israel en un servicio que usaban para espiar a palestinos. En la ONU, los líderes del mundo han escuchado al líder de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, que ha pedido acciones urgentes y que ha condenado (check) los atentados de Hamás del 7 de octubre y ha dicho que el futuro de Palestina como Estado no puede estar gobernado por un grupo armado. Razonable, ¿no? Pues ese discurso lo ha tenido que dar Abbas por videoconferencia porque Trump le ha negado la entrada en EEUU. El que sí ha podido entrar en EEUU para asistir hoy a la Asamblea es Benjamin Netanyahu, sobre el que pesa una orden de arresto internacional por crímenes de guerra que Trump ha decidido ignorar. Eso sí, mira la ruta que hizo ayer su avión oficial, evitando sobrevolar España. Por si acaso. Para mí, esa pequeña curva es motivo de orgullo nacional, sin ser yo nada de eso. |