Charlie Kirk, el coronel Kurtz y el corazón de las tinieblas de Donald Trump

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Columna de Amy Goodman
Publicado 13/9/2025
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Amy Goodman y Denis Moynihan

El asesinato del activista conservador Charlie Kirk, perpetrado el miércoles en el estado de Utah, conmocionó a Estados Unidos y al mundo entero, no solo por la violencia descarnada del acto —en el que un francotirador efectuó un único y mortal disparo—, sino también como un símbolo del agravamiento de las divisiones políticas que están fracturando al país. El presidente Donald Trump podría y debería usar su gran plataforma de comunicación para apaciguar los ánimos. En cambio, inmediatamente culpó, sin pruebas, a la “izquierda radical” por el asesinato de Kirk. Esto sucedió pocos días después de que Trump amenazara a la ciudad de Chicago con un escenario de guerra y mientras está montando una fuerza paramilitar para desplegarla en diversas ciudades del país contra ciudadanos, inmigrantes y cualquier otro objetivo a perseguir.

Trump ha estado amenazando durante semanas con enviar efectivos de la Guardia Nacional a Chicago. Asimismo, el 5 de septiembre, el mandatario estadounidense renombró al Departamento de Defensa como “Departamento de Guerra”. Dado que el presidente del país no tiene autoridad para modificar el nombre de una agencia del Gobierno —solo el Congreso puede hacerlo—, la orden de Trump establece que “Departamento de Guerra” funcione como “nombre secundario” e instruye al Poder Ejecutivo a emplear ese nombre. Haciendo alarde de su nuevo título de “secretario de Guerra”, Pete Hegseth anunció en el Despacho Oval de la Casa Blanca: “Vamos a pasar a la ofensiva, no sólo a la defensa. Máxima letalidad, no tibia legalidad. Efecto violento, no políticamente correcto”.

Poco después, Trump publicó un inquietante mensaje en su red social, Truth Social, que decía: “Chicago está a punto de descubrir por qué se llama Departamento de GUERRA”, junto con la frase: “Me encanta el olor de las deportaciones por las mañanas…”.

La publicación incluye una imagen de Trump sentado en cuclillas, con un uniforme de oficial de caballería del Ejército de Estados Unidos, superpuesta sobre el fondo de una Chicago envuelta en humo y llamas y acompañada de la frase “Chipocalypse Now”. La imagen está basada en una escena de la película de 1979 “Apocalipsis Now”, sobre la guerra de Vietnam, en la que el teniente coronel Kilgore — interpretado por Robert Duvall— masacra una aldea vietnamita para que él y sus soldados puedan practicar surf con seguridad en una playa cercana. En la película, Kilgore dice: “Me encanta el olor a napalm por las mañanas”.

Trump ya había desplegado recientemente efectivos militares en otra ciudad del país, Los Ángeles, sin motivo alguno, sin que ninguna autoridad estatal o local se lo haya solicitado y sin ninguna justificación legal. Esto, por parte de un presidente ávido de obtener un Premio Nobel de la Paz. Un juez federal del estado de California ya ha dictaminado que el despliegue de personal militar en Los Ángeles infringió la Ley Posse Comitatus, una legislación promulgada en 1878 que prohíbe la participación de personal militar en tareas de orden público y seguridad interior, salvo en casos excepcionales, como una insurrección.

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© 2021 Amy Goodman
Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
Traducción al español de la columna original en inglés. Edición: Democracy Now! en español.
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