Los latidos de Huawei: El enemigo chino que Trump no puede contener
En 2023, un hombre en el este de China, aparentemente sano, comenzó a recibir alertas insistentes en su reloj inteligente Huawei. El dispositivo registró variaciones en su presión arterial y le sugirió acudir al médico. Cuatro días después, el hospital local confirmó lo que el reloj había anticipado: hipertensión severa. Fue tratado a tiempo.
La anécdota circuló de oficina en oficina hasta convertirse en un caso de estudio dentro de la compañía. No era solo una historia sobre sensores y algoritmos, sino la evidencia de un cambio profundo. "Nuestro objetivo es promover toda la industria de la salud", dice Li Changzhu, director de Estrategia del Equipo de Salud de Huawei, desde la sede central de la empresa, al sur de China.
En sus palabras se resume la nueva apuesta de una corporación que, tras años de sanciones de Estados Unidos y crecimiento tecnológico ininterrumpido, decidió trasladar su poder de innovación al cuerpo humano: del chip al pulso, del servidor a la presión arterial.
México se ha convertido en uno de los principales mercados internacionales, junto con China e India. De acuerdo con IDC, Huawei ocupa el primer lugar mundial en ventas de dispositivos de muñeca durante tres trimestres consecutivos, con una participación global superior al 20 por ciento.
Li Changzhu explica que el verdadero propósito no es vender relojes, sino construir un ecosistema. "Debemos brindar servicios de salud basados en los datos generados por un reloj inteligente, porque estos dispositivos registran el movimiento, el sueño y hasta el estado de ánimo del usuario", señala.
Sin embargo, la expansión internacional enfrenta barreras regulatorias. Cada país establece sus propios requisitos para dispositivos médicos y manejo de datos. "En salud no basta con tener tecnología", señala Li. "La confianza se construye localmente".
Y esa confianza que ha ganado, la ha destruido aceleradamente Donald Trump. "Tenemos que tener cuidado con China. Miren, tengo una gran relación con el presidente Xi (Jinping), pero a veces se pone a prueba, porque a China le gusta aprovecharse de la gente, y ellos no pueden aprovecharse de nosotros. Pero tenemos una relación justa con China, y creo que irá bien", dijo Trump durante una reunión con el presidente argentino, Javier Milei, hace unos días.
Ese es el tono de la relación, que afecta directamente a empresas como Huawei, que claramente han ganado ventaja y sofisticación en la carrera de la tecnología de consumo y telecomunicaciones en todo el mundo.
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