La Alianza Yoreme que hizo frente al despojo de su territorio
En 1996, una delegación del Congreso Nacional Indígena (CNI), junto con representantes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, llegaron al sur de Sonora como parte de un recorrido iniciado en Chiapas. Su objetivo era formar un bloque de resistencia indígena, y uno de los lugares que visitaron fue Cohuirimpo, una comunidad yoreme del municipio de Navojoa, en Sonora.
Escucharlos fue un parteaguas que impulsó la recuperación de las autoridades indígenas en los ocho pueblos de la tribu mayo considerados centros ceremoniales, que incluyen, junto con Cohuirimpo, a Macoyahui, Conicarit, Camoa, Tesia, Pueblo Viejo, Etchojoa y la Santa Cruz. Durante siglos, los yoremes (o mayos) han habitado los desiertos del sur de Sonora y el norte de Sinaloa, y han enfrentado el saqueo tanto de sus tierras, como de sus saberes tradicionales y forma de vida.
En su casa, junto a mujeres que integran la asamblea comunitaria, quienes han caminado hasta una hora para reunirse a platicar entre el sonido de las cabras y los gallos, el gobernador tradicional de Cohuirimpo, Remedios Severo Aguilar Osuna, recuerda esta etapa.