El Tenampa: de cantina brava a plaza incluyente
Si pensáramos en Jalisco como una entidad que quisiera conquistar a México o al mundo, nadie dudaría de que el tequila y el mariachi son las dos armas de expansión masiva más potentes del poder blando con el que dicha entidad se ganara el corazón ¿y por qué no?, el bolsillo de todos los ingenuos y cándidos amantes de la bohemia y de la vida disipada.
La llamada Perla de Occidente y sus alrededores ayudaron a delinear parte de la identidad del mexicano durante décadas, con una fórmula que enamoraba al paladar con sus bebidas y sus platillos, pero también al oído, con sus voces y sus trompetas, y a la vista con esos trajes de charro que hacen parecer a quienes los portan como grandes conquistadores de voluntades.
Todo esto viene a cuento porque exactamente hace 100 años un jalisciense decidió abrir una cantina llamada El Tenampa en el centro de la Ciudad de México, con la idea de que fuera como un pedazo de Jalisco en la capital mexicana.
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