| Si ahora mismo no puedes escuchar, te hago un resumen rápido del asunto porque estoy seguro de que ya conoces lo fundamental. En la madrugada del 3 de enero, el Ejército de EEUU irrumpió en la residencia de alta seguridad del presidente de Venezuela, capturó a Nicolás Maduro y lo sacó del país. Digo 'capturar' pero también podríamos decir 'secuestrar' porque se trata de una operación completamente ilegal desde cualquier punto de vista, tanto del derecho internacional como del propio reglamento estadounidense para estas decisiones. Pero todo eso da igual ahora mismo: mientras los estudiosos de la democracia debatimos sobre terminología, Trump está desmontando el orden mundial sin que el sistema de garantías construido desde la Segunda Guerra Mundial pueda hacer nada para evitarlo, y eso es lo grave. Los estudiosos de la democracia que son cómplices de Trump en EEUU lo llaman 'detención', porque la fiscalía acusa a Maduro de narcotraficante y le han preparado un juicio en Nueva York. Han estado meses fabricando la idea de un 'Cártel de los Soles', liderado por él. La idea es tan burda que (sorpresa) después de portadas, informes y horas de televisión en medio mundo, la justicia de EEUU ha admitido ahora que el Cártel de los Soles no es un grupo real. Pero de nuevo: da igual. Todo el mundo (a los que les parece bien y a los que le parece mal) sabe que Trump ha ido a por Maduro por razones políticas, por marcarse un tanto de popularidad ante el enemigo perfecto, y por la explotación de recursos naturales. Vamos, es que Trump ni lo disimula, lo dice por activa y por pasiva. De hecho, ayer mismo las tropas de EEUU abordaron en Islandia un petrolero ruso que escapó del bloqueo que mantienen sobre la exportación de crudo venezolano. Rusia dice que eso contraviene la convención de la ONU sobre navegación, pero claro, es Putin citando a Naciones Unidas para criticar a Trump. Papel mojado. La selva. ¿Te acuerdas de María Corina Machado, la líder opositora venezolana que ha recibido el Premio Nobel de la Paz, y que todo el mundo daba por hecho que ante un golpe extranjero sería la próxima presidenta de Venezuela? Pues Trump le ha dado la espalda y varios medios (entre ellos, el Washington Post) dicen que en parte es porque a Trump le sentó fatal que le 'quitara' el Premio Nobel. Debería haberlo rechazado para que se lo dieran a él. Un indicio bastante serio de que esto no es un bulo o un rumor: María Corina Machado en las últimas horas, al verse fuera de juego, ha ofrecido a Trump que compartan el Nobel. Humillante y bochornoso. En fin, conforme pasan los días, va quedando claro que a mucha gente le importaba Venezuela por marcarse una victoria política y no por la democracia. Desaparecido Maduro, y ante el incómodo espectáculo de que Trump se apoye en el madurismo vigente, antes de hacer autocrítica los ojos están fijos en un Trump desatado, que aprovecha el momento de impunidad para amenazar a Dinamarca sobre Groenlandia, a Colombia por tener un presidente de izquierdas y a Cuba. - Tenía que pasar. Mientras tanto, en EEUU, los agentes de servicio de inmigración (que bajo la presidencia de Trump se han convertido en una especie de tropa de asalto para pillar a inmigrantes sin papeles) han matado a una mujer a tiros durante una de sus redadas. Ha sucedido en Mineápolis. Y dará que hablar.
|