| La política tiene dos pistas de baile esta semana. Tango. Empecemos por el baile de la derecha, que tiene ritmo de tango postelectoral, con el PP y Vox dramatizando giros y vueltas sabiendo que todo terminará con cuerpos perfectamente sincronizados. Tienen que negociar gobiernos de coalición en Extremadura primero y en Aragón después (o los dos a la vez), Vox pide vicepresidencias y políticas de Seguridad, Inmigración, Agricultura y Economía, y el PP no sabe muy bien cómo negarse para evitar la repetición electoral. La última táctica es sugerir que quizá no necesiten a Vox para hacer políticas muy derechas, que lo mismo les vale con la abstención del PSOE a cambio de nada. Spoiler: no va a pasar. Esto ya lo hemos visto antes, es una idea que solo le permite al PP ganar algo de tiempo y a los opinadores de derechas decir que la culpa de que gobierne Vox no es del PP sino del PSOE. El día que el PP se comprometa a no gobernar nunca jamás en ningún sitio con la ultraderecha, tendrán argumentos para que la izquierda dude. Hasta entonces… pues eso, caminata sincopada antes de la pose final. Tango. Tendiendo Puentes. En la pista de la izquierda, lo que tenemos (desde hace años) es una batalla de breakdance. Hay un enorme círculo de gente mirando cómo van saliendo por turnos los artistas de la confluencia, que se atreven con sus mejores piruetas para ganarse el aplauso de los demás. El que ahora acapara las miradas es Gabriel Rufián. En estas últimas horas he acumulado nuevas preguntas sobre la alianza electoral que Rufián pueda tener en la cabeza, porque a veces parece que habla de una candidatura que integre a Sumar, Podemos o IU, pero a veces creo que en realidad se limita a las izquierdas territoriales, desde ERC a Más Madrid o Bildu. Por lo que hemos podido saber, ahora mismo es más bien lo segundo y Rufián se conforma con aunar (y liderar) una candidatura de ERC con los Comuns y que eso inspire otras posibles confluencias en otros territorios. Eso nos dicen, pero Rufián está en una operación evidente para conquistar a potenciales votantes no solo en Catalunya y no solo de ERC. Tanto que ayer hizo una nada inocente defensa de Óscar Puente por su gestión del accidente de Adamuz, comparándolo con Mazón. Mientras tanto, Yolanda Díaz, que aspira aunque no lo diga a repetir como candidata, ha decidido no criticar los movimientos de Rufián sino celebrarlos. "Todo lo que sirva para ensanchar la esperanza, bienvenido sea". Sabe que tiene que esperar su turno para volver a bailar. Y a ver qué se encuentra en la pista. |