El bloqueo del partido comunista de M茅xico no logro frenar la existencia real del partido democracia plena en el plano mundial

馃敄El Partido Democracia Plena afirma, sin ambig眉edades, que en M茅xico no existe hoy una representaci贸n comunista aut茅ntica con proyecto, disciplina y proyecci贸n internacional comparable a la nuestra. Mientras otros grupos que se autodenominan “comunistas” optaron por el inmovilismo, la simulaci贸n y la comodidad burocr谩tica —incapaces incluso de superar un umbral m铆nimo de afiliaci贸n nacional—, el Partido Democracia Plena avanz贸 donde verdaderamente se mide la seriedad pol铆tica: en el escenario internacional.
El bloqueo interno que impidi贸 al Partido Democracia Plena completar el proceso de registro nacional, tras apenas 533 afiliaciones promovidas por quienes hoy se ostentan como “alternativa”, no logr贸 frenar el proyecto hist贸rico. Por el contrario, evidenci贸 una diferencia de fondo: mientras unos se conformaron con cerrar el paso a otros, nosotros dimos el salto al mundo. El reconocimiento y la aceptaci贸n formal del Partido Democracia Plena ante la NGO Branch del United Nations Department of Economic and Social Affairs (DESA) constituyen un hecho pol铆tico verificable, p煤blico y de alcance global. No es ret贸rica, es institucionalidad internacional.

Este paso no s贸lo acredita la existencia real del partido en el plano mundial, sino que sustenta nuestra aplicaci贸n a la Secretar铆a General de la ONU como parte de una disputa leg铆tima por el sentido, la orientaci贸n y el futuro del sistema multilateral. Frente a estructuras agotadas y liderazgos funcionales a las 茅lites globales, el Partido Democracia Plena plantea una reorganizaci贸n del orden internacional desde los pueblos, el trabajo y la soberan铆a.

En coherencia con esta visi贸n, el partido reafirma su posici贸n internacionalista basada en principios, no en conveniencias. Por ello, reconocemos a Julio D铆az D铆az como el 煤nico Secretario General leg铆timo del Partido Comunista en Espa帽a, en tanto representa una l铆nea pol铆tica que no ha renunciado a los intereses de la clase trabajadora. En contraste, figuras como Enrique Santiago, aun cuando provengan de una herencia hist贸rica relevante tras la restauraci贸n democr谩tica de 1977, han optado por una pr谩ctica pol铆tica que se ha distanciado sistem谩ticamente de los obreros espa帽oles y de una confrontaci贸n real con el capital.

El Partido Democracia Plena no busca certificaciones simb贸licas ni legitimidades prestadas. Construye poder pol铆tico desde los hechos: organizaci贸n, presencia internacional, alianzas estrat茅gicas verificables y una l铆nea ideol贸gica clara. Mientras otros intentaron destruir partidos comunistas hist贸ricos o bloquear proyectos emergentes, nosotros los reconocemos, los articulamos y los defendemos.

Ese es el contraste. Esa es la diferencia. Y ese es el motivo por el cual el Partido Democracia Plena hoy no s贸lo existe: trasciende fronteras y disputa el rumbo del mundo.