| Lo que ha pasado ya lo sabes. Este fin de semana ha cambiado el mundo. Es imposible calcular todavía cuánto ni por cuánto tiempo, pero he leído y escuchado a una docena de expertos decir lo mismo: sabemos cómo ha empezado, no sabemos cómo terminará. Donald Trump y Benjamin Netanyahu le han declarado una guerra ilegal a Irán, están bombardeando el país sin pasar por ningún filtro internacional ni nacional y han matado al que ha sido líder supremo del régimen ayatolá durante 37 años, Alí Jamenei. Mientras nos distraían con una negociación en Suiza entre una delegación de EEUU y otra de Irán, en la Casa Blanca esperaban al momento perfecto: llegó el sábado, con una reunión de altos cargos iraníes con su líder. Aviones de combate estadounidenses e israelíes atacaron a plena luz del día. Se lanzaron 30 bombas sobre el complejo de Jamenei, matando a parte de la cúpula política del país. Aquí más detalles del operativo, que han llamado 'Furia Épica', que no deja de ser otro regalo de EEUU a los sueños bélicos más húmedos de Israel. - El colegio. El primer símbolo civil del drama que es cualquier guerra tiene forma de colegio: los medios oficiales iraníes aseguran que una escuela de niñas ha sido destrozada por los bombardeos, causando más de 160 muertes. Varios medios internacionales han confirmado la existencia de ese colegio y que parece estar junto a una instalación de la Guardia Revolucionaria.
Trump ha abierto una puerta que no sabemos dónde lleva. Porque Irán no es Venezuela. La potencia militar, simbólica, religiosa, geopolítica e institucional del régimen iraní es capaz de resistir, sobre todo si EEUU quiere evitar desplegar tropas terrestres. Durante el fin de semana, Irán ha bombardeado bases militares de EEUU en Oriente Medio. Aun así, Trump ha abierto rápido la puerta para encontrar a su Delcy Rodríguez en Irán: dice que los nuevos dirigentes iraníes que se han hecho cargo del gobierno tras el asesinato de Jamenei "quieren hablar" con EEUU y que él está dispuesto. Desde luego, igual que lo de Venezuela no tenía nada que ver con la democracia, lo de Irán no tiene nada que ver ni con la libertad ni tampoco con el programa nuclear: es, de nuevo, el petróleo y es, de nuevo, Israel. Netanyahu, de hecho, ha aprovechado para volver a atacar el Líbano. Mientras tanto, los poderes europeos reaccionan de nuevo poniéndose de parte del agresor. La UE pide a Irán que frene los ataques de respuesta sin mencionar los bombardeos de EEUU e Israel, y en una reunión específica, Alemania, Reino Unido y Francia se han declarado dispuestos a atacar Irán si es necesario. Hasta el gobierno de Canadá, tan crítico con Trump recientemente, se ha puesto de su parte. España, como viene siendo habitual ya, es de las primeras voces discordantes con la pleitesía general: Pedro Sánchez ha criticado el ataque y ha dicho que un "régimen odioso" como el iraní no puede combatirse unilateralmente con una acción "peligrosa e ilegal". No hace falta ser muy listo para saber que otro gallo cantaría si el gobierno español fuera diferente: una portavoz adjunta del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, expresó el sábado "admiración por los americanos e israelíes" y el propio Feijóo publicó una carta que se resume básicamente en que el fin justifica los medios. Recordemos que las guerras producen monstruos. En EEUU ya se investiga el primer posible caso de terrorismo, el asesinato de tres personas en Texas, relacionado con esta guerra. Trump está en mínimos de popularidad y prometió no meter a EEUU en más guerras. Una buena parte de su movimiento MAGA está en contra de lo que hace en Gaza o en Irán. Anoche el propio Trump tuvo que reconocer que ya hay militares estadounidenses muertos y habrá más. |