| Donald Trump sigue desquiciado con España. Ayer Trump volvió a atacar la postura oficial de nuestro país de no entrar en su guerra de Irán, ni darle apoyo político ni logístico, ni autorizar el uso de las bases americanas para ese operativo. El presidente de EEUU dice que en España somos unos "losers", unos "perdedores". Dice que España no está siendo un "team player", que no sabemos "jugar en equipo". En su equipo, se entiende, porque la postura del Gobierno español sí que empieza a abrir la puerta del escepticismo a otros países. De hecho, Trump también ha dicho que está decepcionado con Reino Unido, que por ahora se niega a entrar en la guerra, y eso que una de sus bases en Chipre ha recibido el ataque de un dron atribuido a milicias iraníes. Desde México y desde la oposición socialdemócrata de Turquía han llegado apoyos a Moncloa. La prensa internacional habla de Pedro Sánchez como "la némesis de Trump", "el único que se enfrenta al presidente estadounidense". La prensa alemana critica a su canciller porque estaba delante cuando Trump amenazó a España con romper relaciones comerciales y no dijo nada. El Gobierno intenta ser crítico con Trump pero no jugar solo en esta crisis, ni desentenderse de sus socios europeos: España ha sumado una fragata militar a otros barcos de Francia y Grecia que van hacia Chipre como apoyo defensivo, por si hay que repeler más ataques iraníes en suelo europeo. "Una cosa son las misiones de ataque y otras las de defensa", dice la ministra de Defensa, Margarita Robles. Por cierto, Margarita Robles ha sido la protagonista del bulo de las últimas horas. Ya te comenté ayer que su reunión con el embajador de EEUU, justo antes de que la Casa Blanca dijera que España rectificaba su postura, era muy inconveniente porque invitaba a malinterpretaciones más o menos intencionadas. Pero una cosa es malinterpretar y otra lo que ha hecho la derecha española en las últimas horas: manipular los pocos segundos de vídeo que hay del encuentro, en los que Robles habla (literalmente) de la calefacción de la sala y de que era "friolera", para inventarse que de pronto en ese momento la ministra le había soltado delante de las cámaras al embajador: "Yo estoy con Trump, lo que pasa es que la gente…". No dijo eso. Pero da igual. Volviendo al equipo de Trump. Hasta Giorgia Meloni, mejor amiga en Europa del movimiento MAGA, ha evitado seguir la corriente de las ambiciones trumpistas: "No estamos en guerra ni queremos entrar en ella". Y ha dicho también que por ahora EEUU no les ha pedido permiso para usar sus bases militares para esta guerra, que cuando llegue la petición tendrá que debatirse en el Gobierno y en el Parlamento. Como pista, su ministro de Defensa ha admitido que la guerra de Trump no respeta las leyes internacionales. Por cierto. una investigación de EEUU reconoce que es "probable" la responsabilidad del ejército en la matanza de la escuela de niñas iraní. - Los únicos que han salido a criticar al Gobierno de España por resistirse a Trump han sido Israel, el PP y Vox. Cada uno elige el equipo que quiere.
Las arepas de Irán. Hoy se cumple el séptimo día de ataques sobre Irán, y nadie tiene muy claro qué pretende conseguir EEUU o en cuánto tiempo cree que puede conseguirlo. Ayer Trump dijo que estaba perdiendo ya la paciencia, que el régimen iraní debería elegir a un nuevo líder y que no le vale el hijo del ayatolá Jamenei. "Tengo que participar en el nombramiento, como hice con Delcy Rodríguez en Venezuela", ha dicho, con todo el descaro. Hoy en el podcast, hablamos de esto. De cómo Trump intenta replicar en Irán la receta que él cree que le ha funcionado en Venezuela: amenazar, bombardear, descabezar, dominar desde la distancia y el caos. Pero no sé si Irán es país para arepas. |