CIUDAD DE MÉXICO — En un punto crítico para la disidencia política en la capital, el Jefe de Democracia Plena, Raymundo Rivera Lopeztiana, fue hospitalizado de emergencia tras semanas de lo que califica como una "agresiva persecución política" y vigilancia profunda por parte de las instituciones del Estado mexicano.
El agotamiento físico y la crisis de salud de Rivera Lopeztiana ocurren apenas días después de que el Instituto Electoral local le negara la candidatura al Consejo de Participación Comunitaria (COPACO), una decisión que el dirigente ha señalado como un bloqueo arbitrario diseñado específicamente para silenciar su incidencia en la vida pública de Tláhuac y el país.
》 "El objetivo del Estado era inhabilitarme a como diera lugar, y ya lo alcanzaron", declaró el líder social desde su cama de hospital, denunciando que las tácticas de presión institucional han tenido un impacto directo en su integridad física.
Una lucha de resistencia
La hospitalización de Rivera Lopeztiana se suma a una serie de reveses legales y administrativos que el movimiento ha enfrentado recientemente. Sin embargo, desde la dirigencia se enfatiza que esta pausa es solo física. La delegación de funciones asegura que la agenda de justicia social y la defensa de la soberanía nacional, pilares de su lucha, continúen sin vacilaciones.
Se espera que en los próximos días se emita un reporte médico detallado sobre la evolución del periodista y académico, mientras sus equipos de trabajo ya han comenzado la transición de tareas para enfrentar los retos políticos que restan del primer trimestre de 2026.