La izquierda socialista en una encrucijada, un llamado a la democracia plena y la autogestión

por Raymundo Rivera Lopeztiana 

Ciudad de México. El escenario político actual exige una profunda revisión de las estructuras que dicen representar al pueblo. Mientras las cúpulas de la vieja partidocracia continúan ensimismadas en sus cuotas de poder y negociaciones a puerta cerrada, los movimientos sociales emergentes se enfrentan a una encrucijada histórica: servir como herramientas de legitimación para planes predefinidos o consolidar una verdadera vanguardia revolucionaria, ética y soberana.El reciente encuentro del Movimiento Amplio de Izquierda Socialista (MAIS) es el vivo reflejo de esta contradicción. Lo que debió ser un espacio de debate abierto, democrático y de construcción ideológica, terminó evidenciando los vicios de la simulación política. Bajo el cobijo de una supuesta "unidad", las dirigencias tradicionales intentaron imponer una agenda rígida y un plan preestablecido, cerrando los ojos a las propuestas que buscan dotar al movimiento de una identidad clara.

El vacío ideológico: Reclutar sin rumbo
Uno de los puntos más alarmantes de la estrategia de estos bloques es la pretensión de salir a territorio a reclutar auxiliares y bases sociales en el vacío absoluto: sin documentos de formación política, sin estatutos éticos que pongan freno a los "políticos chapulines" y sin una línea de acción definida que responda a las necesidades reales de los barrios y pueblos originarios.

 "Salir a las calles sin teoría revolucionaria no es organizar al pueblo; es jugar a la estadística para negociar posiciones en el organigrama actual", señalan analistas.

Frente a la ambigüedad de siglas que no se explotan y discursos desgastados, la propuesta de consolidar un movimiento amplio de izquierda fue recibida con justificaciones y cuestionamientos por parte de quienes temen perder el control de su estructura.

La alternativa: Democracia Plena y Autogestión
Mientras el MAIS se encierra en la creación de comisiones operativas, grupos de mensajería y formularios digitales para preparar un segundo encuentro en julio, la tesis de la emancipación es clara: se requiere de un método organizativo dual.

Por un lado, una disciplina interna inquebrantable, blindada contra el oportunismo y los intereses personales; por el otro, la audacia táctica para disputar los espacios públicos y transformar la defectuosa formación política que impera en partidos hegemónicos como Morena.
La base está plasmada y explicada en los documentos que la militancia honesta hemos construido desde las raíces. La soberanía y la autogestión local no nacerán de un formato de Zoom ni de acuerdos cupulares de fin de semana. El reto para los verdaderos liderazgos surgidos del pueblo es llenar los vacíos ideológicos con propuestas sólidas y demostrar, en la praxis, que la voz de la gente debe ser el eje central de cualquier transformación.