¿Somos competitivos entre gays?

Hola Sitio,

Imagínate esta escena.

Le cuentas a un amigo que conociste a alguien que te gusta. O que te salió una buena oportunidad laboral. O que, después de mucho esfuerzo, por fin lograste algo importante para ti.

Esperas que sonría, que se alegre o que te haga preguntas.

Pero, en cambio, la conversación cambia. Empieza a hablar de él, minimiza un poco tu logro, hace una comparación con su vida, o simplemente sientes que el ambiente se volvió raro.

Sales de esa conversación preguntándote si realmente fue bonito o liberador contar esta noticia o si deberías habértela reservado para ti.

A mí me pasó.

Y durante mucho tiempo pensé que el problema era haber elegido mal a algunos amigos.

Con los años entendí que, muchas veces, el problema es mucho más profundo. Cuando una persona ha pasado gran parte de su vida sintiendo que tiene que demostrar cuánto vale, es muy fácil que termine comparándose incluso con las personas que más quiere. No porque sea mala persona, sino porque todavía cree que el éxito de otro dice algo sobre su propio valor.

Creo que esta es una conversación que necesitamos tener mucho más dentro de nuestra comunidad.

Por eso esta semana escribí un artículo muy personal. Hablo de una amistad que me marcó, de las veces en que sentí esa competencia en otros, pero también de las veces en que descubrí esa comparación dentro de mí. Hago también una reflexión de por qué creo que muchos hombres gays se la pasan compitiendo con sus amigos (o incluso con sus parejas), y, sobre todo, también brindo las herramientas que me han ayudado a dejar de vivir sintiendo que la vida es una carrera contra los demás.

Si alguna vez has sentido que una amistad o una pareja se transformó en una competencia, o si te has descubierto comparándote más de lo que te gustaría admitir, creo que este artículo puede hacerte mucho sentido.

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Ojalá lo disfrutes.

Un abrazo,