Hola Sitio, cómo estás? Si sufriste bullying en el colegio, aunque haya sido hace 10, 20 o 30 años, este correo es para ti. Porque hay experiencias que damos por cerradas solo porque ocurrieron hace mucho tiempo, y el bullying suele ser una de ellas. Cuando, en realidad, en la práctica que he tenido con mis pacientes me he dado cuenta que es una de las heridas que más deja huellas en la adultez. Con el paso de los años es fácil pensar que el bullying quedó atrás junto con el colegio, los recreos y los uniformes. Después de todo, hoy probablemente tienes otra vida, otras personas alrededor y otros desafíos. Sin embargo, en terapia he visto una y otra vez que muchas de las dificultades que aparecen en nuestras relaciones actuales no siempre nacen en el presente. A veces se manifiestan de formas tan cotidianas que ni siquiera las relacionamos con esa historia. Nos cuesta confiar, sobrepensamos lo que hacemos, interpretamos señales con demasiada facilidad o sentimos un miedo al rechazo que no sabemos muy bien por qué surge. Y, aunque todo eso ocurra hoy, el origen puede estar mucho más atrás de lo que imaginamos. Acabo de publicar un nuevo artículo donde exploro precisamente esta idea. No para quedarnos atrapados en el pasado ni para buscar culpables, sino para entender cómo algunas experiencias tempranas pueden seguir influyendo en la forma en que nos vinculamos, incluso décadas después. En él, te doy muchísima información sobre cómo el bullying impacta en tu adultez, cómo saber entenderlo en tus comportamientos actuales y cómo poder sobrellevarlo para que deje de afectar la forma en cómo te vinculas. Si alguna vez te has preguntado por qué ciertas situaciones emocionales siguen activando tanto en ti, creo que este artículo puede darte una perspectiva distinta. >> Lee el artículo completo haciendo click aquí. Ojalá, cuando lo termines, me cuentes qué parte más te hizo sentido. Siempre leo sus comentarios y muchas veces son ellos los que inspiran los próximos temas que escribo. Te mando un gran abrazo,

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