La ONU cae entre la sumisión, el cinismo y la geopolítica del espectáculo

 Por Raymundo Rivera Lopeztiana

Director General de Televisora de Noticias y Radioperiodismo (TNR) | Fundador de Democracia Plena

La 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas no hizo más que desnudar, una vez más, la profunda crisis de representatividad y ética que atraviesa la diplomacia global. En un escenario concebido para el diálogo multilaterial y la defensa de la soberanía de los pueblos, lo que presenciamos la semana pasada fue un catálogo de sumisión, cinismo bélico y posturas superficiales que distan mucho de la lucha real por la justicia social.



La paradoja de Caracas y la verdadera soberanía

En medio del estrado internacional, solo una voz se alzó con la contundencia geopolítica que el momento exigía: el canciller ruso Serguéi Lavrov. Fue el único en señalar de manera explícita y condenar la intromisión imperialista de Washington en Venezuela y el intento de extracción contra Nicolás Maduro. La soberanía de las naciones no es negociable ni se subordina a los dictámenes de la Casa Blanca; defender la autodeterminación es un principio irrenunciable para los pueblos del Sur Global.

Por contraparte, la actuación de Delcy Rodríguez dejó una estampa que pasará a la historia por su tibia postura. Frente a los embates directos contra la dignidad de su patria, la diplomacia exhibida terminó por transmitir un mensaje de sumisión que contrasta frontalmente con la combatividad que demanda la resistencia antiimperialista en América Latina.

El aislamiento de Netanyahu y el juicio de la historia

Si una imagen sintetiza la decadencia del actual orden internacional, es la de Benjamin Netanyahu dirigiéndose a una sala semivacía tras la desbandada masiva de múltiples delegaciones. Vimos a un actor político acorralado, devastado diplomáticamente, que recurre de forma reiterada a la amenaza y al exabrupto para intentar sostener lo insostenible: la legitimación de las acciones militares en Gaza. La dignidad de los pueblos que abandonaron el recinto dejó en claro que la impunidad ya no puede disfrazarse de derecho a la defensa.

México en el estrado: Del espectáculo diplomático al verdadero multilateralismo

Respecto a la representación de México, la participación de Roberto Velasco terminó por convertirse en una plataforma de protagonismo personal. Llevar al pleno de las Naciones Unidas discursos enfocados en agendas identitarias en medio de un contexto de reconfiguración geopolítica global y tensiones multipolares no fortalece la posición estratégica de nuestro país ni abona a la construcción de un multilateralismo sólido.

La política exterior mexicana exige rigor, soberanía y una defensa firme de la paz mundial, no debuts cosméticos en la tribuna internacional.

 "Trata de dejar este mundo en mejores condiciones de las que lo encontraste."

 — Robert Baden-Powell


A la ONU no se va a posar para las fotos ni a mantener el status quo de las élites. A los foros internacionales se va a luchar con ética, firmeza y dignidad por una transformación real. Mientras la diplomacia de simulación continúe dominando los organismos multilaterales, 


"seguiremos alzando la voz con independencia y compromiso revolucionario, defendiendo la verdad y la soberanía de los pueblos".