¡Hola Televisora! ¿Cómo estás? Hay personas LGBTIQ+ que llevan años fuera del clóset. Sus amigos saben, hablan con naturalidad de las personas que les gustan, han tenido relaciones y han construido una vida donde su orientación sexual ya no se siente como algo que tienen que esconder. Pero después vuelven a la casa de sus papás y todo pareciera retroceder. Empiezan a pensar un poco más antes de hablar, cuentan historias a medias, personas que mencionan de manera ambigua y partes de su vida que, casi automáticamente, vuelven a guardar. Y eso puede ser especialmente confuso cuando, en otros contextos, ya no sienten vergüenza de ser quienes son. Hace algunos años, un paciente me dijo algo que se me quedó muy grabado. Oriundo de Viña del Mar y que se había ido a vivir a Santiago a los 18 años, sentía que había construido una vida donde podía ser él mismo en la capital, pero cada vez que volvía a Viña del Mar, donde vive su familia, sentía que tenía que cambiar nuevamente. Me dijo que ya no quería seguir teniendo una identidad en un lugar y otra cuando volvía a casa. Creo que esa frase representa algo que viven muchas personas LGBTIQ+. Porque a veces salir del clóset no ocurre al mismo tiempo en todos los espacios de nuestra vida. Puedes sentirte completamente libre con tus amigos y seguir teniendo una conversación pendiente con tus papás. Incluso puede ocurrir que ellos ya sepan tu orientación sexual, pero que esa parte de ti siga sin tener un lugar real dentro de la relación. Y mientras tanto, tu vida sigue avanzando. Esta semana escribí sobre eso en mi nuevo artículo del blog. Sobre qué ocurre cuando has construido una vida fuera del clóset, pero regresar a la casa de tus papás todavía se siente como tener que volver a entrar. >> Puedes leer aquí el artículo completo haciendo click aquí. El artículo se titula: ¿Por qué cuando vuelvo a la casa de mis papás siento que tengo que volver al clóset? Un abrazo,

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