(4 de junio, 2026) En un escenario de elevada incertidumbre y volatilidad, las exportaciones de bienes y servicios del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) mostraron resiliencia y aumentaron un 5,0% en valor en 2025. Las ventas externas de bienes crecieron 4,5%, mientras que las exportaciones de servicios registraron un incremento del 7,5%, señala la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en la novena edición del Boletín de Comercio Exterior del Mercosur, dada a conocer hoy.
El documento El acuerdo con la Unión Europea: una oportunidad de crecimiento, desarrollo productivo y consolidación institucional para el MERCOSUR destaca que el alza en los valores exportados fue generalizada entre los miembros del bloque, impulsada por una cosecha agrícola favorable, el dinamismo del sector energético, el aumento de la demanda externa y de los precios de la carne vacuna, y un buen desempeño del comercio automotor intrabloque. Estos incrementos superaron con creces la caída de los precios internacionales de algunos productos clave, como los combustibles y la soja.
Agrega que el valor de las importaciones del bloque creció 8,5% en 2025 y superó ampliamente el ritmo de expansión de las exportaciones, impulsado por el dinamismo de la actividad económica y la apreciación de las monedas de sus países miembros en un marco de sobreoferta global de manufacturas. En ese contexto, las importaciones de bienes y servicios crecieron en valor 9,6% y 5,7%, respectivamente.
Como resultado, hubo un deterioro del saldo comercial del bloque, que pasó de 1,1% del PIB en 2024 a 0,6% en 2025. Este desempeño se explica por la reducción del superávit comercial de bienes (de 3,2% del PIB a 2,7%) y un déficit estructural en la cuenta de servicios, que ascendió a 2,1% del PIB en el último año.
Para 2026, la CEPAL anticipa un contexto geopolítico desafiante. Los aranceles adicionales establecidos por Estados Unidos continuarán impactando sobre el MERCOSUR con efectos heterogéneos entre sectores: algunos han quedado exceptuados, como los hidrocarburos y ciertos minerales estratégicos, otros afrontan el arancel general del 10% y, un tercer grupo, que incluye a la siderurgia y la metalmecánica, el equipamiento eléctrico, el aluminio, el azúcar y la industria automotriz, debe hacer frente a aranceles que llegan hasta el 50%. Las estimaciones realizadas por la Comisión indican que el arancel promedio ponderado que afrontan las exportaciones del bloque hacia Estados Unidos pasó del 2,1% en marzo de 2025 a 12,8%.
La CEPAL anticipa también réplicas del conflicto bélico en Oriente Medio, que ya han provocado un marcado incremento y una mayor volatilidad en los precios del petróleo y sus derivados. Esto, en términos de comercio exterior, podría beneficiar a Brasil y Argentina en su carácter de exportadores netos de combustibles, y perjudicar a los demás países del bloque en su rol de importadores netos. Más allá de ese efecto, una desaceleración generalizada del comercio mundial podría afectar las exportaciones de una serie de materias primas relevantes para el conjunto de países del bloque.
En su nueva edición, el Boletín analiza las oportunidades y desafíos que plantea para el MERCOSUR la asociación comercial con la Unión Europea, vigente desde el 1 de mayo de 2026, y que representa el 25% del PIB global. Entre las oportunidades se destaca el margen para expandir las exportaciones agropecuarias, energéticas, de minerales críticos y de insumos industriales, aunque se advierte sobre la persistencia de restricciones de acceso al mercado europeo bajo la forma de contingentes arancelarios y, eventualmente, la aplicación de salvaguardias que podrían restringir los beneficios potenciales.
La CEPAL advierte además que el acuerdo plantea riesgos y retos para el MERCOSUR, especialmente en algunos rubros manufactureros que podrían verse desplazados por una competencia europea más eficiente. Sin embargo, en algunos sectores, como el automotor, se prevén plazos de desgravación más extensos para facilitar la adaptación. Otros retos se relacionan con segmentos del sector de alimentos y bebidas, como el lácteo y el vitivinícola, en los que la Unión Europea presenta importantes ventajas competitivas.
El organismo alienta a los países del MERCOSUR a trabajar con urgencia para aprovechar plenamente los beneficios del acuerdo, lo que demandará la implementación de estrategias de desarrollo productivo orientadas a dotar al bloque de una mayor competitividad, así como de mayores capacidades institucionales.
Para evitar que el MERCOSUR se consolide como exportador de materias primas, el reporte enfatiza la importancia de profundizar la implementación y coordinación de las políticas de desarrollo productivo. Esto implica identificar aquellos nichos en los que sea posible fomentar el agregado de valor, aprovechando sectores con ventajas preexistentes, además de cerrar brechas regulatorias y consolidar la coordinación institucional del bloque.
El fortalecimiento de capacidades institucionales será también un importante requisito para el aprovechamiento pleno de los beneficios del acuerdo. Para esto, el MERCOSUR requerirá un esquema de vigilancia comercial activa con capacidad de anticipar y litigar contra el uso arbitrario de salvaguardias y/o barreras paraarancelarias. También deberá contar con capacidades para la medición y/o certificación de la huella de carbono y el monitoreo de la deforestación, de modo de asegurar el acceso y la permanencia en el mercado europeo. Asimismo, será fundamental consolidar sistemas de trazabilidad y segregación logística robustos que permitan demostrar el cumplimiento de los estándares de sostenibilidad de forma fehaciente. Además, el bloque deberá fortalecer su institucionalidad en torno al desarrollo de sistemas de certificación de calidad y de mecanismos eficientes y transparentes de distribución de los nuevos cupos entre los Estados miembros que aseguren su plena utilización.
Para finalizar, la CEPAL destaca que esta nueva institucionalidad no solo servirá para mitigar riesgos regulatorios y garantizar el aprovechamiento de la apertura de nuevos mercados, sino que representa una oportunidad para armonizar marcos normativos internos y fortalecer la reputación del bloque como proveedor confiable y sostenible a escala global. En este sentido, y habida cuenta de las asimetrías existentes entre las partes del acuerdo, la Comisión resalta la importancia de contar con instrumentos de cooperación, ya sea como parte del acuerdo birregional o mediante mecanismos como el Global Gateway, que permitan al MERCOSUR aprovechar este nuevo espacio de intercambio y abordar la magnitud de los retos que este presenta.
En suma, el desafío central para el MERCOSUR es utilizar el mayor acceso al mercado europeo como palanca para la diversificación gradual y sostenible, y la mayor sofisticación tecnológica, evitando una profundización excesiva de la especialización primaria y gestionando de manera efectiva las asimetrías internas que el proceso de liberalización inevitablemente genera y plantea.