Ciudad de México, 11 de septiembre de 2026
Una fuerte tromba registrada durante la madrugada de este viernes dejó graves anegaciones en diversas comunidades de la alcaldía Tláhuac, siendo las zonas más castigadas las colonias San José, La Habana, San Francisco Tlaltenco y Zapotitlán.
A diferencia de otros puntos donde el nivel del agua progresó progresivamente, en la colonia San José el líquido se mantuvo estancado a lo largo del día y la noche, provocando cuantiosos daños materiales en viviendas y establecimientos comerciales.
Más allá de la intensidad de las precipitaciones pluviales, la crisis actual saca a la luz problemas estructurales de infraestructura y gestión pública. Vecinos del sector señalan directamente la inconclusión de la obra de un cárcamo de bombeo como un factor determinante en la incapacidad de desagüe de la zona. La falta de un plan de contingencia por parte de las autoridades competentes para la temporada de lluvias mientras se ejecutan estos trabajos ha dejado desprotegidos a cientos de habitantes.
A esta falla de planeación urbana se suma un conflicto histórico socioambiental. La interconexión del drenaje hacia terrenos contiguos que podrían funcionar como alivio hídrico enfrenta la firme oposición de ejidatarios locales, quienes argumentan que la descarga de aguas servidas y pluviales no tratadas arruinaría de manera irreversible sus áreas de cultivo.
Esta pugna por el uso del suelo entre la protección agrícola y la seguridad de las áreas urbanizadas evidencia la falta de mediación e intervención integral por parte del Estado.
El impacto de la contingencia derivó en manifestaciones y afectaciones de movilidad en las arterias viales de salida,
incluyendo tensiones y bloqueos en las inmediaciones del CETRAM Tláhuac por parte de colonos que exigen la presencia inmediata de brigadas de desazolve, censo de daños y la activación de mecanismos de reparación patrimonial.
Ante la gravedad del panorama, la comunidad exige acelerar la entrega de las obras hídricas pendientes, establecer mesas de diálogo entre dependencias gubernamentales, vecinos y el sector ejidal, así como garantizar la atención médica y económica urgente para las familias damnificadas.



