Hola Televisora! Cómo estás? Hay personas que llevan años sabiendo que son LGBTIQ+, incluso se lo han contado a sus amigos, hermanos o compañeros de trabajo, pero cuando imaginan tener esa conversación con sus papás, algo les impide a hacerlos. Lo que suelo escuchar con mis pacientes detrás de no salir del clóset con los padres es el miedo a decepcionarlos. Porque a veces el miedo no es solamente que te rechacen, sino pensar que podrías decepcionarlos. Quizás creciste sintiendo que tus papás tenían ciertas expectativas sobre ti, sobre la vida que ibas a construir, la persona con quien estarías o la familia que algún día formarías. Y aunque racionalmente sepas que ser LGBTIQ+ no tiene absolutamente nada de malo, puede aparecer una sensación interna, muy inconsciente, que te hace sentir que sí lo es. Como si contarles implicara romper una imagen que ellos llevan años construyendo sobre ti. Entonces empiezas a esperar. Buscas el momento adecuado, piensas cómo decirlo, anticipas sus posibles reacciones y encuentras razones perfectamente comprensibles para dejar la conversación para más adelante. Pero ¿qué pasa cuando han pasado meses o incluso años y ese momento sigue sin llegar? Esta semana escribí sobre ese miedo y sobre algo que veo frecuentemente acompañando a personas LGBTIQ+: cuánto podemos llegar a organizar nuestra vida alrededor de evitar una conversación pendiente con nuestros papás. Y también sobre una pregunta que quizás vale la pena empezar a hacerse. ¿Cómo puedo ser honesto con mis papás sin hacerme responsable de todas las emociones que puedan sentir? Si esta conversación lleva un tiempo rondando por tu cabeza, quizás este artículo pueda ayudarte a entender por qué cuesta tanto dar ese paso. → Haz click aquí para leer mi nuevo artículo “¿Cómo salir del clóset con mis papás y superar el miedo a decepcionarlos?” Un abrazo,
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