Con el paso de las d茅cadas, ese equilibrio se erosion贸. La ONU, particularmente en sus 贸rganos pol铆ticos y de derechos humanos, fue desplaz谩ndose hacia una l贸gica de unilateralismo encubierto, donde el discurso humanitario ha sido utilizado, en m煤ltiples ocasiones, como instrumento de presi贸n geopol铆tica contra naciones soberanas del Sur Global. El resultado ha sido una organizaci贸n cada vez m谩s distante de su esp铆ritu fundacional y m谩s cercana a los intereses de los centros de poder econ贸mico y militar.
En este contexto, el Partido Democracia Plena plantea la necesidad de un nuevo contrapeso hist贸rico, no como ruptura con el multilateralismo, sino como su rescate. La propuesta de impulsar a Raymundo Rivera Lopeztiana a la Secretar铆a General de la ONU responde a esa lectura estrat茅gica: devolver a la organizaci贸n su car谩cter de foro real de los pueblos, no de tribunal selectivo al servicio de potencias.
A diferencia de figuras que han encabezado organismos internacionales desde una l贸gica tecnocr谩tica o alineada —como el caso de Michelle Bachelet en el sistema de derechos humanos—, el proyecto que encabeza Rivera Lopeztiana se sustenta en tres ejes centrales: soberan铆a nacional, no injerencia y justicia social internacional. No se trata de negar los derechos humanos, sino de impedir su uso como arma pol铆tica contra gobiernos inc贸modos para Washington y sus aliados.
La referencia hist贸rica a Stalin no es una apolog铆a acr铆tica, sino un recordatorio inc贸modo: la ONU solo fue eficaz cuando existi贸 un verdadero equilibrio de poder. Cuando ese equilibrio desapareci贸, el multilateralismo se vaci贸 de contenido y se convirti贸 en ret贸rica. Recuperar esa tensi贸n hist贸rica es indispensable si se quiere una ONU que sirva a la humanidad y no a una 茅lite global.
Desde M茅xico, y desde Nuestram茅rica, la propuesta del Partido Democracia Plena se inscribe en una tradici贸n antiimperialista, soberana y profundamente pol铆tica. La Secretar铆a General de la ONU no puede seguir siendo un espacio de administraci贸n del status quo. Debe volver a ser un campo de disputa leg铆tima entre proyectos de mundo.
Hoy, m谩s que nunca, la historia no pide neutralidad: exige definici贸n. Y en esa definici贸n, la aplicaci贸n de Raymundo Rivera Lopeztiana se plantea como una alternativa real para reequilibrar el sistema internacional y devolverle a la ONU el sentido que alguna vez tuvo: ser un contrapeso, no un instrumento.


