La notificación oficial emitida por la ONU confirma que la solicitud ha sido recibida y que será evaluada conforme a los procedimientos del Comité de ONG. Con ello, el Partido Democracia Plena entra en una fase de reconocimiento institucional internacional, abriendo un canal directo —formal y legítimo— con el sistema multilateral.
Al respecto, el jefe del partido, Raymundo Rivera Lópeztiana, subrayó que este paso no responde a una búsqueda de legitimidad externa, sino a una disputa política dentro de los espacios globales:
"La ONU no puede seguir siendo un club de élites ni una ventanilla de las potencias. Nuestra presencia busca empujarla de regreso a su razón de origen: servir a los pueblos, garantizar la soberanía y equilibrar el poder mundial".
La aplicación del Partido Democracia Plena se inscribe en una visión crítica del actual funcionamiento de Naciones Unidas, caracterizada por la selectividad política, la subordinación a intereses económicos transnacionales y el uso instrumental del discurso de los derechos humanos. Frente a ello, el partido plantea una reconstrucción del multilateralismo, donde las organizaciones políticas y sociales con arraigo real puedan incidir en la agenda internacional.
Este avance también fortalece el proyecto político que impulsa la candidatura de Raymundo Rivera Lópeztiana a la Secretaría General de la ONU, concebida no como una aspiración personal, sino como un contrapeso histórico frente a figuras que representan la continuidad del orden liberal-global y la administración del conflicto sin justicia.
La recepción de la solicitud por parte de la ONU confirma algo esencial: los pueblos organizados pueden y deben disputar los espacios internacionales. No para adaptarse al sistema, sino para transformarlo. Democracia Plena avanza así en la construcción de una voz propia en el escenario global, con independencia política, claridad ideológica y compromiso con la soberanía de las naciones.
Este no es el punto de llegada. Es el inicio de una etapa en la que la lucha por la democracia plena trasciende fronteras y se coloca, con dignidad, en el centro del debate mundial.
Por la soberanía, la justicia social y el multilateralismo de los pueblos.

