¿Las provincias de Extremadura? En realidad son tres: “Cáceres, Badajoz y Leganés”. El dicho popular, muy extendido hace décadas, respondía a una realidad. Entre 1950 y 1975, Extremadura expulsó a casi la mitad de su población. Se fueron a las fábricas de Alemania, a las obras de Barcelona, a los suburbios de Madrid. Aquellos emigrantes eran los “sin papeles” de entonces y tampoco eran bienvenidos: las autoridades franquistas los vigilaban en los trenes, los interrogaban y los mandaban de vuelta a sus pueblos. La represión franquista contra la emigración interior duró hasta los años 60. Acabó por la necesidad de más mano de obra en las ciudades y la incapacidad para evitar la emigración. Ni siquiera una dictadura pudo poner puertas al campo. Lo mismo ocurre hoy. María Guardiola, presidenta de Extremadura: “Yo no puedo dejar entrar en Gobierno a aquellos que niegan la violencia machista, a quienes usan el trazo gordo, a quienes están deshumanizando a los inmigrantes”. Es justo lo que acaba de firmar. El nuevo acuerdo entre el PP y Vox es una versión extendida del discurso ultra de 2023. La extrema derecha no solo se asienta en el Gobierno con una vicepresidencia, sino que logra imponer su agenda: en la deshumanización de los inmigrantes, acabamos de subir un nuevo escalón. Vox lo llama “prioridad nacional” y el PP lo ha firmado sin rechistar. En la práctica, es racismo institucional: que los inmigrantes tengan menos derechos en el acceso a las ayudas públicas, en una región donde los extranjeros son apenas el 4,7% de la población. “No se puede dejar al margen a nadie de un sistema en el que ha contribuido”. Y esto no lo digo yo, lo dice Isabel Díaz Ayuso. Cómo será este acuerdo para que le haya parecido mal incluso a la dirigente más trumpista del PP. Hay otro problema: la “prioridad nacional” es profundamente ilegal. Con las leyes vigentes, a estas personas no se las puede discriminar. Otra cosa es que el PP y Vox, en el futuro, pretendan cambiar la ley orgánica de Extranjería Que todas las personas mantengan el acceso gratuito a la sanidad no solo es una cuestión de humanidad: es salud pública. ¿O acaso creen los votantes de Vox que los virus respetarán su “prioridad nacional”? Para sortear la ley, PP y Vox recurren a métodos sibilinos, como ampliar el plazo de empadronamiento para optar a viviendas públicas.Esta idea ha aplicado Isabel Díaz Ayuso en Madrid, sin necesidad de que le presionaran desde Vox. El acuerdo extremeño es solo un aperitivo. La “prioridad nacional” es la medida estrella que Vox quiere colar en todos los acuerdos con el PP, empezando por Aragón y Castilla y León. Tiene una parte de propaganda, pero también de amenaza. Si de Vox dependiera, en España también tendríamos, a la caza de inmigrantes, a las milicias trumpistas del ICE. Tanto Vox como el Partido Popular creen haber encontrado en el rechazo a la inmigración un caballo electoral ganador. Es una vieja historia. Cambian los nombres, el acento, el color de la piel, pero el mecanismo es siempre el mismo: culpar al último en llegar. Discriminar a los emigrantes no les hará desaparecer, solo hará su vida aún peor. Ojalá los abuelos extremeños expliquen a sus nietos en qué consiste la empatía. Aquellos que se bajaban del tren una estación antes para no ser devueltos a su pueblo. Aquellos que mandaban pesetas a casa. Aquellos que construyeron Leganés. En elDiario.es trabajamos para que el legado de esos abuelos no caiga en el olvido frente a la propaganda que hoy criminaliza al débil. Televisora De Noticias Y Radioperiodismo, tu apoyo es lo que nos permite mantener un periodismo que no olvide que, hace no tanto, esos otros éramos nosotros. Hazte socio, hazte socia. |