Hola Sitio, cómo estás? Hay una frase que he escuchado muchas veces en consulta, y que probablemente también te ha pasado por la cabeza en más de una ocasión: “Yo no soy como los otros gays”. A primera vista, puede parecer algo totalmente válido. Todos queremos sentir que somos únicos, que tenemos nuestra propia forma de ser, de vincularnos y de vivir la vida. Y sí, esa diferenciación es parte sana del proceso de construir identidad. Pero hay algo más profundo que suele esconderse detrás de esa frase. En muchos casos, no se trata solo de ser distinto. Se trata de una distancia emocional con la propia comunidad. Una forma, a veces inconsciente, de protegerse de aquello que en algún momento fue juzgado, criticado o rechazado. Aprendimos muy temprano que había formas de ser más aceptadas que otras. Y desde ahí, algunos empiezan a marcar distancia con aquello que perciben como “lo gay”, no porque realmente no les haga sentido, sino porque en algún nivel todavía duele estar asociado a eso. El problema es que, sin darnos cuenta, podemos terminar repitiendo el mismo juicio que tanto nos afectó. Y ahí aparece una paradoja compleja. No te sientes completamente parte del mundo heterosexual, pero tampoco logras sentirte del todo parte del mundo gay. Quedas en ese espacio intermedio donde la sensación dominante es no pertenecer del todo a ningún lado. En mi nuevo artículo semanal de mi blog profundizo justamente en eso. En lo que hay detrás de esa frase, en el concepto de distanciamiento intragrupal, en por qué ocurre, y en cómo empezar a relacionarte con la diferencia desde un lugar más amable, sin perder tu autenticidad pero tampoco aislándote. Porque no se trata de encajar a la fuerza, pero tampoco de aislarte como única forma de protegerte. Si este tema te hizo sentido, te dejo el artículo completo aquí: >> Haz click aquí para ir a leer mi nuevo artículo. Y si mientras leías este correo te viste reflejado en alguna parte, no lo tomes como un problema, tómalo como una invitación a mirarte con más honestidad. Ahí es donde empieza el cambio. Un abrazo,

|