La Democracia como Práctica Diaria: El Miedo de la Partidocracia al Plan B

La jornada legislativa de ayer quedará marcada en la memoria colectiva no por un debate de ideas, sino por la exhibición de los miedos de quienes se dicen "representantes del pueblo". Al votar en contra de la reforma electoral, el PT y el PVEM han dejado claro que su prioridad no es la salud democrática de México, sino el blindaje de sus privilegios de grupo.

Desde la trinchera de Democracia Plena, nuestra postura ha sido y será contundente: la democracia debe ser una práctica diaria, una vivencia constante en las calles y en las instituciones, y no un evento que ocurre cada tres o seis años bajo el control de cúpulas partidistas.

El Secuestro de la Representación
Lo que vimos ayer fue el uso del poder para mantener la "representación" como un botín de guerra. Los diputados que hoy le dan la espalda a la reforma electoral son los mismos que prefieren proteger las cuotas de partido antes que abrir paso a una soberanía real. Votaron por lo que les interesa a ellos, no por lo que urge a la nación.

El Plan B: La Fuerza de la Resistencia
Ante el bloqueo de los traidores del pueblo, el Plan B emerge no como una alternativa secundaria, sino como la vía de resistencia más sólida. Si las estructuras oxidadas se niegan a cambiar, la fuerza del movimiento se encargará de empujar las transformaciones desde los marcos legales que aún protegen el interés público.

"Hacer de la democracia una práctica diaria era una de las esencias que ayer no aprobaron... porque ellos solo vieron lo que les interesó: mantener sus privilegios."
 
No Pasarán
El mensaje para quienes intentan frenar el avance de una democracia auténtica es simple: No pasarán. La lucha por dejar un mundo diferente al que encontramos no se detiene por un voto en el Congreso. Al contrario, esto solo reafirma la necesidad de seguir forjando alianzas, de seguir defendiendo nuestra soberanía y de profundizar la reforma electoral desde cada rincón del país.
La democracia no les pertenece a los partidos; le pertenece al pueblo. Y el Plan B va con toda la fuerza para devolverle el poder a quien siempre debió tenerlo.