El Ejército no es una estructura abstracta; está conformado por ciudadanos que provienen de comunidades populares, de zonas rurales y urbanas, de familias trabajadoras que conocen de primera mano las carencias y los desafíos sociales del país. Su disciplina, formación y vocación de servicio constituyen un componente estratégico de la estabilidad nacional.
Reconocemos su papel histórico en la defensa de la soberanía, en la atención a desastres naturales y en el apoyo logístico a la población civil en situaciones de emergencia. El Plan DN-III-E ha demostrado, en múltiples ocasiones, la capacidad operativa y el compromiso humanitario del Ejército Mexicano.
Democracia Plena sostiene que la fortaleza institucional del Estado requiere fuerzas armadas profesionales, respetuosas del orden constitucional y comprometidas con el bienestar del pueblo. La lealtad suprema debe estar siempre orientada a la Constitución y a la Nación.
En este día, reiteramos nuestro respeto a los soldados y oficiales que cumplen con honor su deber, y reafirmamos que el desarrollo nacional, la justicia social y la seguridad estratégica no son objetivos contradictorios, sino complementarios.
A quienes portan el uniforme con dignidad: reconocimiento y respeto.